
La historia de Aurelio Casillas, un hombre humilde que se convirtió en el más rico y poderoso narcotraficante de México. Para lograrlo, fue capaz de cualquier cosa, y para mantenerlo, estuvo dispuesto a ir más allá.

Para borrar sus penas, Rutila va a la cama con El Dasa, pero luego se entera de que Superjavi no murió. El Cabo mata a El Pastor, para quedarse con Evelina. Castillo le pone el ojo a Zuleta.

Tras conocer la buena noticia, Rutila llora de emoción y viaja a Colombia para abrazar a Superjavi. El Cabo consuela a la viuda, Evelina. Valdés presiona a Ámbar con el oro, o va al calabozo.

Casillas descubre que el presidente protege al Cabo. Mientras, el colombiano ejecuta a sus hombres y le roba espacios al Señor de los cielos. La DEA va contra Zuleta.

Rutila lleva a Javi a Las Minas del Coltán y deja que sus curvas y el contacto de la piel hagan más por su memoria que el sonido de las palabras. Zuleta y Omar están en complot frente a Castillo.

Aurelio secuestra a la periodista Uzcategui, la intimida y le exige que consiga citas con los candidatos presidenciales para hacerles una propuesta. El Cabo promete cambiar.

Casillas amenaza a Ámbar con lanzarla del avión, pero ella trae consigo un detonador nuclear. Rutila halla una pista de Javi en la selva. Quezada consigue a su doble para despistar al enemigo.

Aurelio y Ámbar son de la misma especie, hacen negocios por la adrenalina y el gozo que les produce; no por dinero. La DEA cae en la trampa de Quezada, llega al laboratorio, pero es un señuelo.

Quezada mantiene su mentira con alfileres, exige la complicidad de El Cabo y el silencio a la guerrilla para engañar a Casillas. Navarro felicita a Corina, pero aún desconfía de su lealtad.