
La historia de Aurelio Casillas, un hombre humilde que se convirtió en el más rico y poderoso narcotraficante de México. Para lograrlo, fue capaz de cualquier cosa, y para mantenerlo, estuvo dispuesto a ir más allá.

Corina balbucea el nombre de su asesina, Colón pide ayuda al lado oscuro de la fuerza, Casillas aprovechará la oportunidad para sacarle información en medio de su dolor.

Es la inauguración oficial del bar El Milagrito, La Tata está feliz, Ismael no tanto, no le gusta nada que ella espere a un total desconocido y hable tan bien de él. Ángel ordena el ataque.

Aurelio convence a Said, la historiadora, para que le ayude a investigar sobre su origen. Apasionada con lo que hace, ella encuentra una foto de Teodoro Valenzuela que congela a Casillas.

Al ritmo de la música, un trago va y otro viene en la reinauguración de El Milagrito, el factor sorpresa descoloca a los Casillas, La Tata Guerra es el blanco, Ismael corre a auxiliarla.

Colón le pasa información clave a Aurelio, tiene más cerca al enemigo de lo que cree, está en Tijuana y hace negocios con los suyos. La novedad desata la ira de Casillas.

Los Casillas diseñan una estrategia para atrapar a Tracy, Colón no quiere dejarla sola. Manzano se resiste a enviarle más hombres, minimiza el riesgo del operativo, pero Lobo pide auxilio.

Javi está rodeado, la DEA insiste en que se rinda, él hace una llamada, Rutila al otro lado del teléfono no entiende lo que pasa. Al exguerrillero no le convence la oferta que le hacen.

Tracy Lobo es el objetivo, Colón debe encontrarla y contactar a quien hará el trabajo sucio. La Felina ata cabos, concluye que Saade tuvo que ver con el arresto de Ismael y la trampa para Javi.