
La historia de Aurelio Casillas, un hombre humilde que se convirtió en el más rico y poderoso narcotraficante de México. Para lograrlo, fue capaz de cualquier cosa, y para mantenerlo, estuvo dispuesto a ir más allá.

Corina está a punto de darle la mejor pista a Aurelio, pero la atacan por la espalda. Colón y Castillo intimidan a Saade para que se convierta en un informante de la DEA.

Aurelio siente la presencia de Doña Alba, tiene una profunda conversación con ella, quien le recomienda mirar hacia el pasado, preguntarse para qué tanto poder y cuidar lo que hace actualmente.

Javi asume que fue un patán con Rutila, no hay otra mujer a la que haya querido tanto, le advierte que, si no la libra, recuerde siempre sus labios. La hija de Casillas está angustiada.

Jaime se va de aventuras con Dalila, quien lo ayuda a experimentar al extremo, pero la diversión se acaba cuando Alfaro interrumpe la velada para citarlo en su oficina de emergencia.

Mecha se queda en Mexicali y esperará a Aurelio, no quiere vivir en medio de la guerra, pero él corre a atender la desaparición de Corina. La Soberana queda obsesionada.

Aurelio e Ismael salen a buscar a Corina, ella respira profundo e intenta sobrevivir en medio de la selva, pero antes, Casillas, que sabe cómo lograr lo que quiere, le hace una promesa a Mecha.

Colón y Aurelio están frente a frente, Corina está malherida, sus signos vitales se desvanecen. El agente de la DEA desespera, entiende que los Casillas tienen el control sobre ella.

Aurelio vuelve a escuchar a Mecha y los motivos por los cuales ella no quiere estar con él, le susurra al oído un deseo que la haría muy feliz, pero el miedo la congela.