Hablar de los problemas es el primer paso para superarlos y, por eso, Rocío trae un programa único para hablar de las preocupaciones de cada día y, en conjunto, encontrar una solución.
Cegada por su adicción al juego, Juana perdió lo más sagrado, su cuerpo y su casa. La menor de sus hijas, Jazmín, es producto de una apuesta y la madre nunca tuvo interés por criarla.
Israel perdió la cabeza por Ana y por amor le ofreció casa y trabajo en su negocio. Comienzan las peleas entre ellos y provocan que Ana se quede con la tienda. Israel la acusa de interesada.
Irma está enojada con su hijo, quien está casado con Fernanda y regresó de viaje con otra mujer, quien dice ser su esposa. La suegra denuncia a su flamante nuera por intentar matar a su rival.
Nadia está desesperada por el comportamiento de su hija, Monserrat. La acusa de abandono y de llevar a un delincuente a casa. Se desata la batalla legal por la guardia y custodia de María.