
La historia de Aurelio Casillas, un hombre humilde que se convirtió en el más rico y poderoso narcotraficante de México. Para lograrlo, fue capaz de cualquier cosa, y para mantenerlo, estuvo dispuesto a ir más allá.

Aurelio le dice a Isidro que sabe que fue él quien mandó poner la bomba en el auto donde viajaban Ximena y los niños. Mónica enfrenta a Casillas, despertando sospechas en su esposa.

Guadalupe no cree que la muerte de su hermano Isidro fue un infarto: asegura que Aurelio está involucrado. Casillas les advierte a los suyos que se apoderará del negocio de los colombianos.

Aurelio le dice al Cabo que viajará con ellos a Colombia, pero Guadalupe y Mónica también llegan para acompañarlos. El coronel Jiménez da órdenes de vigilar a Mejía y a Eugenia, su novia periodista.

Ahora que Zambrana sabe que Tracy Lobo es una agente de la DEA, acepta un trato en el que ambos se benefician; una invitación a La Felina acompañada de Casillas es el escenario perfecto.

Una llamada desde Belice pone a Mecha al descubierto, la DEA va tras ella, proteger a Casillas la convierte en cómplice y testigo para llegar hasta él. Colón pasa el dato justo a tiempo.

Remover sus antepasados le da a Aurelio todas las herramientas para descubrir al enemigo e ir tras él. Las mujeres del clan Casillas se unen al patriarca y buscan desenmascarar a Aguirre.

Fernando traiciona a Don Julio y negocia con los Casillas, les da la ubicación de Zambrana a cambio de quedarse con el dinero de Rutila, Diana y Laura. La Felina sospecha que es una trampa.

El ataque al rancho de Zambrana avanza a toda velocidad; Ismael se encarga de Aguirre. Don Julio libera a Tracy Lobo con la condición de que se convierta en su aliada para liquidar a Casillas.