
La historia de Aurelio Casillas, un hombre humilde que se convirtió en el más rico y poderoso narcotraficante de México. Para lograrlo, fue capaz de cualquier cosa, y para mantenerlo, estuvo dispuesto a ir más allá.

Sonia se reúne con el cardenal para enseñarle la libreta que compromete a Ramiro con el narcotráfico, y recibe una amenaza de su esposo. Leonor y Marco Mejía pasan la noche juntos.

Eugenia se molesta con el cambio en el periódico. Mejía convence a Jiménez de no estar dispuesto a trabajar más con Leonor, y ella entra al estudio de grabación haciéndose pasar por fan de Alejo.

Ramiro le pide a Aurelio que elimine al cardenal Pastrana. Marco regresa a su casa para recoger sus cosas y trata de hablar con Eugenia, pero ella no lo escucha y lo echa de la casa.

Los Villalobos se enteran de lo que sucede con Casillas y quieren aprovechar para sacarlo del negocio. Aurelio le pide a Chacorta que les dé un susto a los periodistas para vengarse.

Marco Mejía trata de interceptar las comunicaciones de los Casillas, pero decide renunciar porque se siente culpable por las muertes de personas inocentes. Aurelio ordena eliminar a Eugenia.

Heriberto cae en las provocaciones de Matilde. Chacorta le dispara a Eugenia, pero hiere a Linares. Mejía se enfrenta a tiros con él y es Chacorta quien resulta herido, aunque logra escapar.

Aurelio jura que Mejía se las va a pagar. Doña Alba hace entrega de los documentos de un lote de terreno, con el fin de presionar para que reciban nuevamente a Rutila en la escuela.

Los Villalobos secuestran a Ximena, mientras Aurelio y Mónica se reencuentran. Doris y Jiménez organizan una cena con altos funcionarios del Gobierno por el nombramiento de Benítez.