
Al final de la década de los ochentas, en el negocio ilícito más lucrativo de la época, "el oro blanco", las rutas de las Bahamas y Florida, ya no son tan viables para el transporte de la cocaína; la persecución de los miembros de los carteles colombianos y su guerra entre ellos mismos se intensifica, generando que estos bandidos sean extraditados, encarcelados en su país o asesinados. Algunos son condenados al encierro voluntario, escondidos en algún rincón para evitar su captura, por cuenta de las fuerzas armadas o de sus enemigos. El negocio cambia y es cuando aparece Amado Carrillo Fuentes "El Señor de los Cielos" que en forma muy discreta se dedica al transporte del producto que proveen los narcotraficantes colombianos restantes, convirtiéndose en el narcotraficante más poderoso de los cuatro carteles que operan en México: el de Juárez, el del Golfo, el de Sinaloa y el de Tijuana. Su historia se devela en este drama cargado de acción y giros inusitados.
El señor de los cielos se salta a los subalternos y exige ver al que mueve los hilos en La Habana para aclarar asuntos de producción y jerarquía en los negocios. El Cabo tiene un soplón.
Aurelio deja en claro que él manda en el negocio y reta a Valdés, segundo al mando de la Revolución cubana, a que se pronuncie. Recibe silencio por respuesta. Casasola interviene para conciliar.
Milton Jiménez queda deslumbrado con la belleza de Evelina, la prometida del Pastor Felipe, por quien se deshace en halagos y le da una jugosa limosna. Casillas huye de Cuba y arrestan a Ámbar.
Casillas alista una lluvia de plomazos contra el Cabo, luego de enterarse de que es el responsable de los ataques a su familia en Veracruz y otros atentados. Rutila trata de asociarse con su padre.