
Al final de la década de los ochentas, en el negocio ilícito más lucrativo de la época, "el oro blanco", las rutas de las Bahamas y Florida, ya no son tan viables para el transporte de la cocaína; la persecución de los miembros de los carteles colombianos y su guerra entre ellos mismos se intensifica, generando que estos bandidos sean extraditados, encarcelados en su país o asesinados. Algunos son condenados al encierro voluntario, escondidos en algún rincón para evitar su captura, por cuenta de las fuerzas armadas o de sus enemigos. El negocio cambia y es cuando aparece Amado Carrillo Fuentes "El Señor de los Cielos" que en forma muy discreta se dedica al transporte del producto que proveen los narcotraficantes colombianos restantes, convirtiéndose en el narcotraficante más poderoso de los cuatro carteles que operan en México: el de Juárez, el del Golfo, el de Sinaloa y el de Tijuana. Su historia se devela en este drama cargado de acción y giros inusitados.

Cristina, drogada, entra a la fuerza a casa de Víctor, donde Mónica la enfrenta. Furiosa, la periodista le dice a Rutila que se vengará. Leonor no resistiría estar de nuevo presa, y Omar le propone huir.

Desesperada, Mónica le pide ayuda a Omar para huir con su hijo, luego de confesarle a doña Alba que Aurelio es culpable de la muerte de Isabel. Morejón acusa a Ignacio del atentado a Monteverde.

Doña Alba reconoce que Aurelio es un criminal y está decidida a matarlo. Leonor se enfrenta a tiros con Mónica frente al edificio de Omar. Feyo y Casillas viajan a Cancún, dispuestos a vengarse.

El secuestrador hace que Marcado vaya por Luzma, a cambio de trabajar con Aurelio. Rutila se entera de que su hermanita consume metanfetaminas. Morejón le pide a Rivero que retome su cargo.